I Concurso de microtextos “Ideo para cambiar el mundo”

Fundación Escuela Ideo convocó a mediados de mes de abril la primera edición del concurso de microtextos “Ideo para cambiar el mundo”, con ocasión del IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes. Se recibieron cerca de 80 trabajos del alumnado de 5º de Primaria a 4º de Secundaria de Escuela Ideo, hasta el  23 de abril de 2016, fecha límite de la convocatoria.

Tres son los ganadores de esta edición en la que el microtexto debía mencionar al menos una idea para que este mundo sea cada vez mejor. Estos son sus escritos y aquí quedan publicados, tal como se prometía en las bases del concurso, después de haber recibido hoy, 29 de abril, sus premios:

RAMÓN C. de 5ºB de Primaria

Iba surcando las aguas cristalinas. El cielo daba tonos rojizos a la mar. Un tiburón apareció de la nada. Lancé un grito y me sumergí en las aguas agitadas. Noté un dolor insoportable: el tiburón me había arrancado una aleta. Se me heló la sangre. Vi una sombra. ¿Sería la muerte? Me sentí atraído con fuerza por ella y… perdí el conocimiento. Al despertar ¡mi aleta estaba vendada! Un barco veterinario me había salvado. ¿El humano se habría vuelto sensato?

DAVID F. de 2ºA de Secundaria

Si todos fuésemos uno y creciéramos en la solidaridad. Si cuidáramos el planeta tierra, compartiésemos sus riquezas y renunciásemos a las armas. Si simplificáramos nuestras vidas y valoráramos cada instante como si fuera el último. Si enseñáramos a los niños a leer y a abrazar al diferente. Si la justicia y la igualdad fueran la bandera universal, el mundo sería ese lugar en el que a mí me gustaría vivir.

SERGIO H. de 3ºB de Secundaria

¡Corre! El grito de su padre antes de hundirse en el agua aún resonaba en sus oídos. ¡Corre! Seguía escuchándolo cuando divisaron la costa y vieron a la policía griega esperándolos. ¡Corre! Cuando consiguió escapar. ¡Corre! Cuando vio que un policía lo estaba persiguiendo. ¡Corre! Al sentirlo a sus espaldas, cada vez más cerca. ¡Corre! Cuando dejó de sentirlo y se dio cuenta de que era él el que ahora le gritaba: ¡Corre, escápate, corre!

¡Enhorabuena!