10. Educación para la creatividad y el pensamiento divergente

“La creatividad es un bien social, una decisión y un reto de futuro. Por ello, formar en creatividad es apostar por un futuro de progreso, de justicia, de tolerancia, de convivencia” (Saturnino de la Torre, Cádiz 1932).

La creatividad es un término escuchado cada vez con más frecuencia y demandado por las empresas como una cualidad imprescindible para sus empleados. Educar la creatividad es uno de los grandes retos de la educación.

Entendemos por creatividad “el proceso de tener ideas originales que tienen valor”[1]. El sistema tradicional no ayuda a desarrollar esta creatividad, es más, como señala Ken Robinson “la mata”. Los datos arrojados en su conferencia “La Escuela mata la creatividad” nos parecen alarmantes. Creemos necesario que la escuela no se limite a transmitir contenidos, sino que el alumnado investigue, cuestione, plantee, resuelva, construya

Dentro del pensamiento creativo podemos incluir el pensamiento divergente como una capacidad esencial para desarrollar la creatividad. Este consiste en la búsqueda de alternativas creativas y diferentes para la resolución de un problema. El pensamiento divergente tiende a producirse de manera espontánea, creando nexos inesperados entre ideas. El pensamiento divergente debe ir asociado a la flexibilidad mental. Se pretende la liberación de los corsés del pensamiento para poder llegar más lejos. Bono lo llama el “pensamiento lateral”, que se sale del pensamiento lineal o convergente para crear diversas vías de pensamiento.

La utilización de programas como el Creative Problem Solving, que consiste en la resolución de un problema a partir de la búsqueda de información y la generación de ideas; la resolución de conflictos a través de la mediación, en la que las propias partes afectadas han de generar opciones para llegar a un acuerdo o la implementación de un programa de filosofía desde la Educación Primaria son algunas de las herramientas utilizadas en nuestro centro para fomentar ese pensamiento divergente.

Queremos que nuestro alumnado no pierda ese pensamiento divergente en la escuela sino que lo desarrolle. Relacionado con lo anterior está el no uso de libros de texto, pues entendemos que “constriñen el aprendizaje” y limita la capacidad investigadora.

[1] Robinson, K. “Cambiando los paradigmas de la Educación” TED

Principio pedagógico 10 del “Proyecto Educativo de Centro, Escuela Ideo“, págs 28-29.